Súper trigo hecho en México

Este cultivo aporta una de cada cinco calorías sembradas en el planeta. Y hoy está en peligro, tras la reaparición en Uganda, en 1999, de un hongo letal para gran parte del trigo que se siembra en el mundo, la cepa Ug99 de la llamada roya negra.


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Aunque somos un país maicero, tenemos claro el valor de otro cereal, el trigo. Este cultivo aporta una de cada cinco calorías sembradas en el planeta. Y hoy está en peligro, tras la reaparición en Uganda, en 1999, de un hongo letal para gran parte del trigo que se siembra en el mundo, la cepa Ug99 de la llamada roya negra o roya del tallo.

Este hongo es un enemigo ancestral del trigo. El desaparecido científico Norman Borlaug, que vivió en México gran parte de su vida productiva, lanzando desde aquí las semillas de la Revolución Verde, dijo alguna vez que la roya nunca duerme.

En las décadas de 1950 y 1960, científicos dirigidos por Borlaug hicieron un esfuerzo titánico y hallaron un gen llamado Stem Rust 31, Sr31, que confería al grano protección contra la roya negra. Este hongo había aniquilado 40 por ciento de los trigales en Estados Unidos y Canadá, así que el esfuerzo urgía. Obtenido el gen protector, se propagó por los trigales de todo el mundo y el embate del hongo fue frenado. Nadie sabe cuántas vidas salvó Borlaug, pero muchos hablan de hasta mil millones de personas que no murieron de hambre gracias a su esfuerzo, que le valió el Premio Nobel.

Pero en un trigal de Uganda, en 1999, un mutante del hongo de la roya negra, el ya citado Ug99, echó abajo la protección que confería al trigo el gen Sr31. Y desde ahí empezó a propagarse, sin dejar de mutar. El viento arrastra sus esporas, y según datos que los expertos en trigo presentarán este lunes en un taller que se realizará en Minnesota, el mutante ya es más virulento y extendió su dominio: ya está en todo el este y sur de África, y sólo es cuestión de tiempo antes de que sus capacidades amenacen a los trigales de la India o Paquistán. Y de ahí saltará, eventualmente, hasta Australia y las Américas.

Antes de morir, Borlaug creó en el año 2005 la Iniciativa Global Borlaug contra la Roya (BGRI), y gracias a los esfuerzos de muchos investigadores que trabajan en el Centro Internacional para el Mejoramiento del Maíz y el Trigo (CIMMYT), en México, en el taller se anunciará que ya se cuenta con variantes de trigo capaces no sólo de resistir al hongo Ug99; los súper trigos desarrollados en el CIMMYT también han mostrado rendimientos mejorados en niveles de 10 a 15 por ciento.

Ronnie Coffman, uno de los anfitriones del taller que empezará el lunes, encabeza en la Universidad de Cornell el proyecto Resistencia Perdurable a la Roya del Trigo (DRRW), una iniciativa de 67 millones de dólares que trabaja con dólares de la Fundación Bill y Melinda Gates. Coffman ha hecho eco del clamor de muchos científicos del ramo agropecuario, señalando que con el desarrollo de estos súper trigos el esfuerzo apenas está en su fase inicial.

“El trabajo de la ciencia no ha terminado”, declaró. “El apoyo declinante para la investigación agrícola pública nos metió en el problema con Ug99. A menos que esto cambie, es probable que el problema vuelva a surgir en unos cuantos años. Enfrentamos a un patógeno en constante evolución, y tenemos que mantenernos al menos un paso adelante de él en todo momento”.

La amenaza es terrible. Hasta 90 por ciento del trigo actual es susceptible a los efectos del mutante Ug99 y de sus variantes. Quiere decir que urge llevar las nuevas variedades resistentes hasta quienes siembran trigo en 225 millones de hectáreas en todo el mundo.

Ravi Singh, un patólogo y experto en hibridación de trigo, fue quien encabezó el esfuerzo de desarrollo en los laboratorios del CIMMYT, y él hará el anuncio del desarrollo junto con camaradas de Kenia, Etiopía y el Departamento de Agricultura de Estados Unidos.

¿Qué sigue? Para Singh, hace falta “ver a los gobiernos nacionales invirtiendo en el desarrollo de sistemas de semillas” para producir y distribuir masivamente la variedad resistente. La moneda está en el aire, y en un par de años se verá si este trigo salido de laboratorios en México ayuda por segunda vez a proteger al mundo de la inanición masiva.

Fuente: Horacio Salazar, milenio.com
Foto: Jorge Andrés Paparoni Bruzual
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